El primer aspecto que debe tener en cuenta cualquier aspirante al momento de resolver una prueba construida con metodología de la Taxonomía de Bloom es comprender claramente el significado de cada uno de los niveles de conocimiento que conforman esta metodología. Esto implica conocer no solo la definición conceptual de cada nivel, sino también la manera en que estos se aplican dentro de los contextos laborales y funcionales de la función pública.
En segundo lugar, resulta fundamental conocer los verbos característicos que pertenecen a cada nivel de la Taxonomía de Bloom, así como el significado y alcance de cada uno de ellos. Los verbos son la principal herramienta para identificar qué capacidad cognitiva pretende evaluar la pregunta. Por esta razón, el estudio debe comenzar con la construcción de una especie de glosario técnico de términos, verbos y acciones relacionados con cada nivel cognitivo.
Posteriormente, el aspirante debe aprender a reconocer la relación directa que existe entre cada verbo y el nivel de conocimiento al que pertenece. Por ejemplo, verbos como identificar, reconocer o listar corresponden al nivel de recordar; mientras que verbos como analizar, justificar o diseñar pertenecen a niveles superiores de razonamiento. Comprender esta relación permite detectar qué tipo de respuesta está buscando realmente la pregunta.
Un aspirante que domine adecuadamente los significados, los verbos y la estructura funcional de la Taxonomía de Bloom podría tener una alta probabilidad de resolver satisfactoriamente una prueba situacional, debido a que comprenderá la lógica metodológica utilizada en la construcción de las preguntas y sus opciones de respuesta.
En los concursos de mérito para empleos públicos de carrera administrativa, donde generalmente se aplican pruebas escritas con preguntas situacionales basadas en la Taxonomía de Bloom, también es indispensable que el aspirante conozca ampliamente el manual específico de funciones y competencias laborales del cargo al cual aspira. Esto se debe a que las preguntas normalmente estarán orientadas a evaluar situaciones relacionadas con las funciones reales del empleo, sus procedimientos, competencias y responsabilidades.
Por consiguiente, el aspirante debe combinar dos conocimientos esenciales:
1. El dominio de la Taxonomía de Bloom, sus niveles, verbos y tipos de razonamiento.
2. El conocimiento técnico, normativo y funcional del empleo al que aspira.
La integración de estos dos componentes constituye una de las bases más importantes para interpretar correctamente los casos planteados y seleccionar la respuesta adecuada.
De igual manera, es indispensable desarrollar una lectura analítica y detallada de:
El caso o situación planteada.
La pregunta formulada.
Cada una de las opciones de respuesta.
Muchas veces la clave de la respuesta correcta se encuentra en pequeños detalles como:
El verbo utilizado.
El nivel cognitivo evaluado.
La competencia funcional.
El procedimiento administrativo aplicable.
El orden lógico de las actuaciones.
Prepararse adecuadamente en estos aspectos antes de presentar el examen incrementa considerablemente las posibilidades de obtener un resultado óptimo en la prueba, ya que permite identificar distractores, comprender la intención metodológica de las preguntas y reconocer con mayor facilidad la opción de respuesta verdaderamente correcta.