Qué tener en cuenta al momento de responder una evaluación basada en la taxonomía de Bloom según el nivel de empleo

 

Al momento de responder una evaluación estructurada mediante la Taxonomía de Bloom, el evaluado debe comprender que este tipo de pruebas no buscan únicamente determinar si conoce un tema de manera superficial o memorística. Su verdadero propósito consiste en medir el grado de profundidad del conocimiento, la capacidad de razonamiento, el análisis funcional, la interpretación normativa y la habilidad para resolver situaciones reales relacionadas con el cargo al cual se aspira o desempeña dentro de la función pública.

 

Por esta razón, la forma correcta de responder una pregunta dependerá tanto del nivel cognitivo que se esté evaluando como del nivel del empleo al cual pertenece la prueba. No se responde de la misma manera una pregunta orientada al nivel asistencial que una dirigida a cargos profesionales o asesores, debido a que cada nivel exige diferentes capacidades intelectuales, técnicas y funcionales.

 

En este tipo de evaluaciones, cada pregunta está diseñada metodológicamente para medir una conducta específica del pensamiento. Por ello, el primer ejercicio que debe realizar el evaluado consiste en identificar el verbo principal contenido en la pregunta, ya que dicho verbo indica el tipo de capacidad cognitiva que se pretende evaluar.

 

No es igual una pregunta que solicita “identificar”, “reconocer” o “listar”, que una pregunta que exige “analizar”, “evaluar”, “justificar” o “formular”. Cada verbo orienta el razonamiento que debe aplicarse y permite identificar cuál es el nivel de profundidad requerido para seleccionar la respuesta correcta.